
Dalias, ásteres y anémonas japonesas: lo que de verdad florece en Suiza este mes y lo que se puede plantar ahora.
Flores de septiembre en Suiza: qué variedades de temporada elegir
En septiembre, en Suiza, las dalias, los ásteres, las anémonas japonesas y los primeros crisantemos están en su mejor momento, y los campos de flores para cortar uno mismo viven sus mejores semanas. En la mayoría hay un cuchillo a disposición en la entrada y se paga en una cajita o con TWINT. También es el mes en que se empiezan a plantar los bulbos de primavera y las plantas perennes. Pocos meses son tan generosos para quien ama las flores de temporada, siempre que sepa qué florece de verdad y qué es pura leyenda.
En internet, sin embargo, las opiniones no coinciden. Unos sitios coronan el lilium como flor del mes, otros el áster y otros incluso la violeta. Mejor poner orden antes de sacar las tijeras de podar.
¿Cuál es la flor de nacimiento de septiembre?
La respuesta más sólida es el áster. La tradición de las flores de nacimiento, muy arraigada en los países anglosajones y alimentada por el lenguaje victoriano de las flores, le asigna septiembre, con la ipomea como segunda flor. Esta trepadora regala un solo día a cada una de sus corolas, que se abren al amanecer y se cierran por la tarde. La palabra áster viene del griego y significa estrella, como recuerdan sus flores radiadas. Una leyenda griega lo hace nacer de las lágrimas de Astrea, la diosa asociada a la justicia y a la luz de las estrellas.
La elección no tiene nada de arbitraria. El áster alcanza su pico de floración en septiembre y a principios de octubre en los climas templados, justo cuando la mayoría de las perennes de verano empiezan a decaer.
¿Y el lilium? Algunas floristerías en línea lo presentan como la flor estrella del mes, sin que ninguna tradición lo vincule especialmente a septiembre.
Las flores de temporada que hay que conocer en septiembre
La dalia, pilar de los ramos de finales de verano
La dalia viene de México, donde los aztecas la llamaban acocoxóchitl y comían sus tubérculos. Se convirtió en la flor nacional del país en 1963. Su nombre rinde homenaje al botánico sueco Anders Dahl, alumno de Linneo. Sin embargo, no fue Linneo quien la bautizó, ya que el sabio llevaba más de once años muerto cuando la planta llegó a Europa.
En la vecina Francia se intentó primero cultivarla como hortaliza en 1802, antes de que su sabor acre la devolviera a los jardines ornamentales. Hoy se cuentan varias decenas de miles de variedades, desde la pequeña pompón hasta la decorativa gigante como 'Café au Lait', muy apreciada por los floristas.
Si cortas tú mismo las flores en el campo, hay un detalle que importa más que todo. Un capullo de dalia cortado demasiado pronto no se abrirá en el jarrón. Elige flores ya abiertas o a punto de abrirse, córtalas preferiblemente por la mañana y haz el corte justo por encima de un nudo de hojas para favorecer nuevas floraciones. La mayoría de los campos dejan un cuchillo a disposición. Aun así, los habituales llevan su navaja, por si acaso.
El áster: mejor mirar la etiqueta
Lo que se llama áster no siempre es un áster en sentido botánico. Los ásteres de otoño norteamericanos, como el áster de Nueva Bélgica, se reclasificaron en el género Symphyotrichum tras comparar su ADN con el de los ásteres euroasiáticos. El áster de China, por su parte, se llama ahora Callistephus chinensis o reina margarita. Esta anual se cultiva sobre todo para floristería.
En Suiza, este matiz tiene consecuencias muy concretas. Desde el 1 de septiembre de 2024, la ordenanza revisada sobre la liberación de organismos en el medio ambiente (ODE) prohíbe la venta, la donación y la importación del áster de Nueva Bélgica, que se escapa de los jardines y desplaza a las especies autóctonas. Las plantas ya instaladas en los jardines no están afectadas.
No faltan alternativas. El áster amelo (Aster amellus), una especie autóctona, crece en las regiones más cálidas y secas del país y abre sus flores violeta claro desde agosto. Pide un suelo pobre, drenante y calcáreo, porque una tierra demasiado rica hace que se desparrame. Más de 70 especies de abejas silvestres se alimentan de él. Para un macizo corriente, el áster de Frikart (Aster × frikartii) es más fácil. Este cruce entre el áster amelo y una especie india lo obtuvo y popularizó un maestro jardinero suizo.
La anémona japonesa, que viene de China
Su nombre engaña. Anemone hupehensis es originaria del centro de China, de la provincia de Hubei. Su cultivo en Japón desde el siglo XVII le valió el nombre. El botánico Robert Fortune la trajo de China en 1844. En chino la apodan la flor del cuenco roto.
Es una de las pocas perennes que florecen a gusto en semisombra, de agosto a las primeras heladas, en oleadas sucesivas durante entre seis y ocho semanas. El cultivar blanco 'Honorine Jobert', descubierto hacia 1858 en un jardín de Lorena, sigue siendo un clásico para los rincones de sombra ligera.
El crisantemo, mucho antes de Todos los Santos
En la Suiza francófona, como en otros lugares, el crisantemo sigue asociado a los cementerios. Todos los Santos es festivo en los cantones de tradición católica, del Valais al Jura, pasando por el Tesino y una parte del cantón de Friburgo. Muchas familias adornan entonces las tumbas de sus seres queridos con velas y flores, sobre todo crisantemos.
En la vecina Francia, la costumbre se impuso en 1919. Para el primer aniversario del armisticio, el presidente Raymond Poincaré pidió a los franceses que llevaran flores a las tumbas de los soldados caídos en el frente. Hacía falta una flor abundante en noviembre y capaz de resistir el frío. El crisantemo cumplía las dos condiciones.
En Asia, en cambio, simboliza la longevidad, y Japón lo convirtió en el emblema de su emperador. Las variedades modernas de flor pequeña o de formas gráficas han recuperado el favor de los floristas, que las incluyen en sus composiciones desde septiembre.
Alrededor de estos valores seguros, el jardín de septiembre cuenta también con el sedum, una planta crasa de floración tardía rosa o púrpura, las rudbeckias amarillas o anaranjadas, muy visitadas por los polinizadores, y los últimos girasoles, que florecen hasta principios del otoño.
El cólquico, para admirar sin cortar
En septiembre, en los prados húmedos, aparecen pequeñas copas malvas que salen directamente de la hierba, sin una sola hoja. Es el cólquico de otoño (Colchicum autumnale), que florece de agosto a principios de octubre. Todas las partes de la planta contienen colchicina y son extremadamente tóxicas, las flores todavía más que el resto. Por eso no debe ir nunca en un ramo silvestre. Para distinguirlo de un verdadero crocus de otoño, cuenta los estambres. El cólquico tiene seis; el crocus, solo tres.

¿Por qué elegir flores suizas en septiembre?
Según la Asociación Suiza de Floristas, florist.ch, entre el 80 y el 95 % de las flores cortadas que se venden en Suiza son importadas. Unas dos terceras partes vienen de los Países Bajos y casi el 20 % de Kenia, por delante de Ecuador e Italia. Sin embargo, septiembre es el mes en que esta dependencia tiene menos justificación, ya que la producción nacional está en pleno apogeo.
Por eso mismo florist.ch fijó el 1 de septiembre como Día de la Flor Suiza, creado en 2023 con el apoyo de JardinSuisse. En la cuarta edición, en 2026, se repartieron unas 10 000 flores cortadas suizas en once ciudades. Algunos floristas también señalan las flores suizas en la tienda con etiquetas y pequeños carteles.
¿Qué flores plantar en el jardín en septiembre?
No todos los bulbos de primavera se plantan enseguida. Los bulbos de campanilla de invierno se secan con facilidad, así que hay que plantarlos en cuanto se compran. Los tulipanes y los narcisos se plantan sobre todo en octubre, o desde la segunda quincena de septiembre si refresca. El suelo no debería superar entonces los 15 °C. Si te importa la biodiversidad, elige especies autóctonas como el crocus de primavera (Crocus vernus), la campanilla de invierno (Galanthus nivalis) o el acónito de invierno (Eranthis hyemalis).
Septiembre también es buen momento para plantar perennes, mientras la tierra conserva el calor del verano y vuelven las lluvias de otoño. Ásteres amelos, heucheras y gramíneas ornamentales enraízan durante el invierno y florecerán desde el año siguiente. Riega abundantemente después de plantar.
En el balcón, los ciclámenes, los brezos y los crisantemos en maceta alargan la temporada hasta octubre, sobre todo si están protegidos del viento.

Cómo lograr un ramo de septiembre
Un ramo de temporada se basa en el contraste. Unas dalias dan volumen, unos ásteres o unas anémonas japonesas aligeran el conjunto y un puñado de hierbas secas o de espigas de trigo añade un toque campestre, sobre todo con girasoles. Los ásteres aguantan mucho en el jarrón, a menudo de una a dos semanas si recortas los tallos cada dos o tres días.
Si prefieres dejarlo en manos de nuestros floristas, nuestros ramos de temporada se componen con las flores que han llegado esa semana, en el estilo y los colores de la foto. Con la suscripción, llega uno cada mes, cada 14 días o cada semana.
Piénsalo dos veces antes de añadir lilium si vives con un gato. Todas las partes de la planta son tóxicas para él, incluidos el polen y el agua del jarrón. Menos de una hoja o unos trocitos de flor bastan para provocar una intoxicación grave que ataca los riñones. Los hemerocallis presentan el mismo peligro. La cala (o alcatraz) y el espatifilo, que no son verdaderos lilium, no provocan esa lesión renal. Si tu gato ha mordisqueado un lilium, llama sin esperar a tu veterinario. Tox Info Suisse también puede orientarte en el 145. La base de datos CliniTox de la Universidad de Zúrich recoge las plantas tóxicas para los animales, aunque solo existe en alemán. Para un gato curioso, las rosas y los girasoles siguen siendo opciones más tranquilas.
Preguntas frecuentes
El áster, con la ipomea como segunda flor. La tradición le asigna el mes porque alcanza su pico de floración en septiembre y a principios de octubre, cuando las perennes de verano empiezan a decaer. El lilium, que algunos sitios presentan como la flor del mes, no está vinculado a septiembre por ninguna tradición.




















